¿Qué es un huracán? Origen, partes, categorías y diferencias con un ciclón tropical
Un huracán es un ciclón tropical de núcleo cálido con vientos sostenidos iguales o superiores a 119 km/h. Conoce cómo se forman, cuáles son sus partes y qué significa cada categoría de la escala Saffir-Simpson.

Un huracán es uno de los fenómenos meteorológicos más potentes e imponentes del planeta, por la destrucción y graves afectaciones que pueden llegar a provocar.
Aunque en el lenguaje cotidiano se suele utilizar la palabra "huracán" para referirse a cualquier tormenta violenta en el mar, en la meteorología profesional se trata de una etapa muy específica y destructiva dentro de la evolución de ciclón tropical, es decir, un huracán es la máxima evolución de un ciclón tropical.
¿Qué es un huracán y cómo se forma un huracán?
El Centro Nacional de Huracanes de Estados Unidos explica que estos fenómenos son sistemas de baja presión con actividad de tormentas eléctricas organizadas que se forman sobre aguas tropicales o subtropicales.
Obtienen su energía de las aguas cálidas del océano y se identifican porque producen fuertes vientos que giran alrededor de un núcleo, conocido como ojo.
De acuerdo con información del Servicio Meteorológico Nacional (SMN) de la Comisión Nacional del Agua (CONAGUA) y el Centro Nacional de Huracanes de Estados Unidos (NHC/NOAA), se requieren condiciones oceánicas y atmosféricas precisas para que una simple perturbación se transforme en un huracán:
1. Agua oceánica cálida: La superficie del mar debe registrar una temperatura igual o superior a los 26.5 °C a lo largo de una profundidad de al menos 50 metros. El agua caliente actúa como el "combustible" térmico del sistema; al evaporarse, asciende cargada de humedad y libera calor latente durante la condensación.
2. Atmósfera inestable y húmeda: Se necesita aire cálido y saturado de humedad en los niveles medios de la troposfera para alimentar de forma continua las nubes de tormenta.
3. Efecto Coriolis (rotación terrestre): El fenómeno debe ubicarse a una distancia mínima de entre 5 y 10 grados de latitud respecto al ecuador. La fuerza de Coriolis, provocada por la rotación de la Tierra, otorga al sistema la fuerza de giro o espiral necesaria para organizarse alrededor de un centro.
4. Corte vertical de viento bajo (cizalladura débil): Se requiere que los vientos en las capas altas y bajas de la atmósfera lleven una velocidad y dirección semejantes. Si los vientos superiores son demasiado fuertes, "rompen" la estructura vertical del ciclón y evitan su consolidación.
Cuando estas variables coinciden, el aire caliente asciende con rapidez, generando una zona de muy baja presión en la superficie marítima. El aire circundante fluye hacia ese centro de baja presión, girando en sentido contrario a las manecillas del reloj en el hemisferio norte y en el sentido de las agujas del reloj en el hemisferio sur.
Las partes de un huracán: estructura interna de la tormenta
Los huracanes no son masas de aire homogéneas; poseen una arquitectura meteorológica compleja y altamente organizada. Según la Organización Meteorológica Mundial (OMM) y la NOAA, un huracán completamente formado se divide en tres partes fundamentales:
El ojo del huracán: Es el centro geométrico y de circulación del ciclón. Suele medir entre 20 y 65 kilómetros de diámetro. En esta zona se registra la presión atmosférica más baja de todo el sistema. A pesar del caos que lo rodea, el ojo se caracteriza por un entorno de relativa calma: los vientos son débiles, las precipitaciones se detienen casi por completo y, en ocasiones, el cielo sobre el ojo se mantiene despejado debido a la subsidencia (aire que desciende y se seca).
La pared del ojo (eyewall): Es el anillo denso de nubes de gran desarrollo vertical que rodea directamente al ojo. Aquí se concentran los vientos más intensos, las turbulencias más severas y las lluvias más torrenciales de toda la tormenta. Cuando un huracán impacta tierra firme, la llegada de la pared del ojo provoca la mayor cantidad de daños estructurales directos.
Las bandas de lluvia externas (rainbands): Son extensos brazos en espiral compuestos por nubes cumulonimbos que se extienden desde el centro hacia la periferia a lo largo de cientos de kilómetros. Estas bandas giran hacia el interior del sistema e introducen lluvias intensas, fuertes rachas de viento y, en ocasiones, tornados aislados mucho antes de que el centro del huracán toque tierra firme.
Escala Saffir-Simpson: ¿cómo se clasifican los huracanes? P
ara medir la intensidad y calcular el nivel de riesgo en zonas costeras y urbanas, el Servicio Meteorológico Nacional (CONAGUA) y el Centro Nacional de Huracanes (NHC) emplean la Escala de Vientos de Huracanes Saffir-Simpson. Esta herramienta categoriza los huracanes del 1 al 5 en función exclusivamente de la velocidad de sus vientos máximos sostenidos.
- Categoría 1 (de 119–153 km/h): Puede generar afectación a follaje, ramas de árboles, letreros no fijados y daños menores en tendido eléctrico.
- Categoría 2 (de 154–177 km/h): Puede provocar el derribo de árboles pequeños, daños en techos y ventanas ligeras, cortes de energía prolongados.
- Categoría 3 (de 178–208 km/h): Los huracanes de categoría 3 o superior son conocidos como mayores. En esta categoría se prevén daños estructurales en edificaciones, derribo masivo de árboles y falla severa en servicios públicos.
- Categoría 4 (de 209–251 km/h): Puede generar colapso de muros perimetrales y techos, aislamiento de comunidades y pérdidas prolongadas de energía.
- Categoría 5 (≥252 km/h): En esta categoría se prevé la destrucción total o parcial de viviendas construidas con materiales ligeros o tradicionales, inundaciones severas.
¿Cuándo es la temporada de huracanes en México?
En México, la ubicación geográfica entre dos grandes océanos hace que el país esté expuesto a la llegada de ciclones tropicales tanto por el litoral del Pacífico como por el del Atlántico. El Servicio Meteorológico Nacional (SMN) establece de forma oficial los calendarios normativos de la temporada de lluvias y ciclones en el país:
Océano Pacífico Oriental: Inicia formalmente el 15 de mayo y concluye el 30 de noviembre de cada año.
Océano Atlántico y Mar Caribe: Inicia formalmente el 1 de junio y concluye el 30 de noviembre de cada año.
Aunque las fechas delimitan el periodo donde se concentra más del 95% de la actividad, la OMM señala que se pueden registrar ciclones extemporáneos fuera de estas ventanas si las condiciones del agua del mar y los vientos son desfavorables o anormalmente cálidas. Principales riesgos asociados al impacto de un huracán
El viento no es el único factor de riesgo durante un huracán. De acuerdo con las guías de protección civil de la CONAGUA y la NOAA, las mayores pérdidas humanas y materiales se atribuyen a los siguientes efectos:
- Marejada de tempestad (storm surge): Es el aumento anormal del nivel del mar generado por la baja presión del ciclón y los vientos que empujan el agua hacia la costa. Puede elevar el nivel del agua varios metros e inundar áreas costeras en cuestión de minutos.
- Inundaciones por lluvias intensas: Las bandas externas e internas del huracán pueden evacuar cientos de milímetros de agua en pocas horas, saturando ríos, presas y drenajes urbanos.
- Deslaves y deslaves de tierra: En zonas montañosas o con pendientes pronunciadas, la acumulación de lluvia ablanda el suelo, provocando avalanchas de lodo y desprendimiento de rocas.
- Vientos extremos y proyectiles: Las ráfagas son capaces de volcar vehículos, derribar infraestructura eléctrica, desprendimiento de techos de lámina y convertir objetos sueltos en proyectiles de alta velocidad.