Historia de la Villa de Guadalupe: Del cerro Sagrado de Tonantzin a corazón religioso

Explora la historia de la Villa de Guadalupe en CDMX: sus orígenes prehispánicos, hitos urbanos y transformación cultural.

Historia de la Villa de Guadalupe
Historia de la Villa de GuadalupeCanva

Conoce la historia de la Villa de Guadalupe, del cerro Sagrado de Tonantzin a corazón religioso de la CDMX. Esta zona es un centro de peregrinación masiva que recibe a más de 20 millones de visitantes al año, con más de quinientos años de pasado. 

Hoy integrada plenamente a la trama metropolitana dentro de la alcaldía Gustavo A. Madero, es uno de los sitios simbólicos más importantes del mundo. La imagen de la Virgen de Guadalupe es parte de la historia de México.

Comprender la Villa de Guadalupe exige desentrañar una intrincada estratigrafía cultural que comenzó mucho antes de la llegada de los conquistadores españoles y que continuó moldeando las decisiones de Estado, la traza urbana de la capital y la identidad colectiva de la nación mexicana. 

Durante la época prehispánica, el cerro conocido como Tepeyacac constituía un punto de parada estratégico en la ribera salobre del lago de Texcoco y un adoratorio primordial dedicado a Tonantzin, deidad mexica asociada a la maternidad, la tierra y la subsistencia. 

Y desde su erección oficial como Villa Real de Guadalupe en 1748, pasando por la firma del trágico Tratado de Guadalupe Hidalgo en 1848 que redefinió las fronteras de América del Norte, hasta la monumental renovación de su santuario en el siglo XX, la zona ha operado como un termómetro de la historia mexicana.

Historia de la Villa de Guadalupe
Historia de la Villa de GuadalupeFacebook

El origen prehispánico de la Villa de Guadalupe 

Durante el periodo Posclásico Tardío (1325-1521) en México, la cuenca de la actual capital del país estaba dominada por un sistema lacustre interconectado, donde el lago de Texcoco ocupaba la parte central y más baja. 

El promontorio del Tepeyac formaba parte de la serranía del Chiquihuite y proyectaba una punta de tierra hacia la laguna salobre, constituyendo un paso obligado de comunicación entre la gran Tenochtitlan y las serranías del norte.

En la cumbre y laderas del Tepeyacac, los pobladores originarios erigieron un adoratorio dedicado a Tonantzin, término que en náhuatl se traduce como "Nuestra Venerada Madre".

Esta figura estaba vinculada a Cihuacóatl (la mujer serpiente) y a Coatlicue (la de la falda de serpientes). Tonantzin encarnaba el principio materno de la tierra fértil, la generadora de vida y la receptora final de los muertos.

La conquista española y la subsiguiente caída de Tenochtitlan en agosto de 1521 desmantelaron las estructuras políticas e ideológicas del mundo prehispánico, impulsando un proyecto de evangelización encabezado por las órdenes mendicantes (franciscanos, dominicos y agustinos).

Los evangelizadores adoptaron una estrategia de sustitución sagrada: edificar capillas y cruces católicas exactamente sobre las ruinas de los antiguos adoratorios indígenas para reorientar las prácticas religiosas de la población conquistada. 

Fue en este contexto que la narrativa histórica y religiosa, dicta que entre el 9 y el 12 de diciembre de 1531, el indígena macehual Juan Diego Cuauhtlatoatzin, nativo de Cuautitlán, experimentó una serie de cuatro apariciones de la Virgen María en el cerro del Tepeyac. 

La manifestación visual de la figura descrita con rasgos mestizos, vestida con un manto azul estrellado y túnica rosada cargada de glifos indígenas como el nahui ollin o flor de cuatro pétalos, representó un fenómeno de profunda hibridación simbólica. 

Historia de la Villa de Guadalupe
Historia de la Villa de GuadalupeCanva

La evolución de la Villa de Guadalupe

La ermita inicial de adobe sufrió continuas modificaciones durante el siglo XVI para dar cabida al creciente flujo de fieles. Hacia 1600, el arzobispo Alonso de Montúfar promovió la edificación de un templo de mayor envergadura, conocido como la "Ermita de Montúfar"

Sin embargo, el acontecimiento urbanístico más relevante del siglo XVII fue la construcción de la Calzada de los Misterios y la Calzada de Guadalupe, obras de ingeniería colonial diseñadas no solo para facilitar el acceso de las procesiones desde el centro de la Ciudad de México, sino para funcionar como diques hidráulicos que protegieran a la capital de las inundaciones de la época.

En 1695 se colocó la primera piedra del gran templo barroco concebido por el arquitecto Pedro de Arrieta. Inaugurado formalmente en 1709, este edificio, conocido hoy como la Antigua Basílica o Templo Expiatorio a Cristo Rey, lució cuatro torres octagonales, una imponente cúpula y una fachada esculpida en cantera gris y tezontle rojo. 

Ante el crecimiento vertiginoso del poblado, el rey Fernando VI de España emitió una Real Cédula el 24 de junio de 1748, mediante la cual otorgó al asentamiento la categoría oficial de Villa Real de Guadalupe, dotándola de un cabildo, un alcalde mayor y límites territoriales definidos.

Posteriormente, en 1750, el Papa Benedicto XIV declaró a la Virgen de Guadalupe como patrona de la Nueva España, elevando el santuario al rango de Insigne y Nacional Colegiata.

Durante los siglos XIX y XX, la Antigua Basílica sufrió un hundimiento severo, lo que puso en riesgo inminente de colapso a la estructura histórica y obligó a su clausura temporal.

Historia de la Villa de Guadalupe
Historia de la Villa de GuadalupeCanva

Villa de Guadalupe: la edificación religiosa de CDMX

Entre 1974 y 1976 se llevó a cabo la edificación de la Nueva Basílica de Guadalupe, liderada por un equipo interdisciplinario de arquitectos e ingenieros donde destacó la figura de Pedro Ramírez Vázquez.

La Nueva Basílica cuenta con una planta circular de 100 metros de diámetro sin columnas internas, lo que garantiza una visibilidad absoluta desde cualquier ángulo hacia el presbiterio. 

El templo puede albergar a 10,000 personas en su nave principal y hasta 50,000 en el atrio exterior o Plaza Mariana. Se incorporó una banda transportadora subterránea debajo del altar principal para permitir que miles de personas observen el lienzo original de la imagen sin interrumpir las ceremonias religiosas.

El análisis de las cifras de afluencia turística y devocional sitúa al santuario del Tepeyac únicamente por detrás de la Basílica de San Pedro en el Vaticano en cuanto a volumen de visitantes católicos anuales. 

Cada año, el complejo recibe entre 18 y 22 millones de visitantes, una cifra que supera ampliamente la población total de países enteros como Chile o Países Bajos.

La historia de la Villa de Guadalupe ha hecho un viaje desde Tonantzin hasta el corazón religioso más importante del país. Y cada 12 de diciembre, esa relevancia se hace presente en miles de personas.

mgid