Monumento a la Revolución: la historia del Palacio Legislativo que nunca se terminó
La historia del Monumento a la Revolución, el recinto que originalmente sería el Palacio Legislativo Federal y hoy es uno de los símbolos más importantes de la Ciudad de México.

¿Sabías que el Monumento a la Revolución originalmente no fue planeado como un monumento? Antes de convertirse en uno de los símbolos más representativos de la Ciudad de México, estaba destinado a ser el Palacio Legislativo Federal.
Ubicado en la Plaza de la República, este emblemático recinto recibe cada año a miles de visitantes que buscan conocer más sobre la historia de México, disfrutar de sus exposiciones y admirar las vistas desde su famoso mirador.
¿Por qué se construyó el Monumento a la Revolución?
La historia de este recinto comenzó en 1910, cuando el entonces presidente Porfirio Díaz ordenó la construcción de un gran edificio para conmemorar el Centenario de la Independencia de México.
El proyecto original contemplaba la creación del Palacio Legislativo Federal, un majestuoso inmueble que albergaría las Cámaras del Congreso de la Unión. Sin embargo, el estallido de la Revolución Mexicana cambió el rumbo de la obra.
La construcción quedó inconclusa y, tras la caída del régimen porfirista, los trabajos fueron suspendidos definitivamente. Durante años, únicamente permaneció en pie la enorme estructura de acero que serviría como base para el proyecto original.
¿Quién diseñó el Monumento a la Revolución?
El diseño inicial estuvo a cargo de Émile Bénard, arquitecto francés que imaginó un edificio de estilo neoclásico con una marcada influencia europea.
Años después, durante el gobierno de Álvaro Obregón, se intentó retomar el proyecto. Sin embargo, la iniciativa quedó suspendida tras el asesinato del presidente en 1928.
Fue hasta 1933 cuando la estructura encontró una nueva oportunidad gracias al arquitecto mexicano Carlos Obregón Santacilia.
Obregón Santacilia también participó en importantes proyectos arquitectónicos del país, como la Secretaría de Salud, la remodelación del edificio del Banco de México y las oficinas del Instituto Mexicano del Seguro Social.
Finalmente, el Monumento a la Revolución fue inaugurado por el presidente Lázaro Cárdenas el 20 de noviembre de 1938.

¿Qué puedes encontrar en el Monumento a la Revolución?
Actualmente, el Monumento a la Revolución es uno de los recintos históricos y culturales más importantes de la capital mexicana.
Además de albergar exposiciones relacionadas con la historia del país, funciona como mausoleo de algunas de las figuras más relevantes de la Revolución Mexicana. En su interior descansan los restos de Venustiano Carranza, Francisco I. Madero, Francisco "Pancho" Villa y Lázaro Cárdenas.
Uno de sus mayores atractivos es su mirador panorámico, ubicado a más de 50 metros de altura, desde donde los visitantes pueden disfrutar de una impresionante vista de 360 grados de la CDMX.

¿Cómo llegar al Monumento a la Revolución?
El Monumento a la Revolución se encuentra en Plaza de la República s/n, colonia Tabacalera, alcaldía Cuauhtémoc.
Para llegar en transporte público, las estaciones de Metro más cercanas son Hidalgo (Línea 2) y Revolución (Línea 2). También se encuentra la estación Plaza de la República del Metrobús.
Los horarios de acceso son: Lunes a jueves de 12:00 a 20:00 horas. Viernes y sábado de 12:00 a 22:00 horas y domingo de 10:00 a 20:00 horas. El costo de entrada general es de 170 pesos.

Si aún no conocías la historia detrás de este emblemático recinto, ahora sabes que su origen fue muy distinto al que imaginamos hoy. Lo que comenzó como un ambicioso proyecto legislativo terminó convirtiéndose en uno de los monumentos más importantes y representativos de México.