Que la tablet no se robe la conexión, ni la culpa nos robe la calma

¿Tablet o no tablet?

El uso de la tablet en niños va más allá del simple sí o no.
El uso de la tablet en niños va más allá del simple sí o no.Emily Wade on Unsplash

Ojalá que estuviéramos aquí solo para responder a esa pregunta existencial. Pero no, es mucho más deep de lo que a veces nos atrevemos a indagar. Llevamos relativamente poco tiempo con el tema, pero se siente un problema de toda la vida —por favor díganme que no soy la única que siente que lo ha cargado con el peso de una decisión de Estado y con el ruido del juicio generacional—.

Porque ojalá fuera decidir entre si comprarla o no y a qué edad, pero hay miles de variantes y consideraciones: contenido, recreación, tiempo, educación, chats, distracción. La amamos con la misma intensidad con la que la odiamos. Nos resuelve algunos “problemas” momentáneos pero nos deja con cuestionamientos y, si nos descuidamos, quizá heredemos otros a más largo plazo. Porque aunque intuimos que la situación es preocupante, no sé qué tan preparados estamos para recalcular la ruta.

Para terminar rápido y sin ánimos de estirar la liga, tres de cada cuatro niños menores de dos años ya rompen la recomendación oficial de cero pantallas. Sí, así de fácil y así de rápido, y no se requiere de mucho para entender que este número refleja nuestra realidad actual.

Niños de menos de dos años ya tienen cercanía con las pantallas.
Niños de menos de dos años ya tienen cercanía con las pantallas.Mahmud Ahsan on Unsplash

Ahora, entre las reglas que predicamos en nuestras casas y la realidad de las estadísticas, me parece que sí hay distancia entre lo que predicamos y lo que hacemos. Y ojo, no para señalar a nadie, al contrario, creo que el error más grave sería esconderlo o satanizarlo, porque es un tema que (nos guste o no) habitamos a diario en mayor o en menor proporción.

Nadie puede negar que, con la ayuda de este bendito aparato y la cooperación de un personaje llamado Bluey, hay días que esos 30 minutos que compramos nos vienen fantástico: terminar un correo, ir al baño sin compañía o terminar la cena. Y seamos honestas, esos 30 minutos no son solo para ellos —también son para nosotras—, aunque no nos confundamos: nos sirven, pero no nos relajan. Si bien a veces funciona como parte de la rutina, esto no elimina la carga pesada.

El uso de pantallas no sólo es para los niños, también para las mamás y papás.
El uso de pantallas no sólo es para los niños, también para las mamás y papás.Helena Lopes on Unsplash

Creo que, más que satanizar, lo que vale la pena es darnos chance sin juicio y abordar el verdadero problema —el mismo que ya señalaron especialistas de la UNAM este año—: el problema no es la pantalla como tal, es lo que se reemplaza cuando dejamos de acompañar en juego, movimiento y conversación. Es cuando dejamos de vernos en los ojos de nuestros chiquitos que corremos el riesgo de perder(nos).

Parece que estamos presentes porque miramos de reojo, pero tú y yo sabemos que estamos en lo nuestro. Y está maravilloso que podamos tener este tipo de ayuda —y no, tampoco tendrías que sentir culpa por ello, al contrario, se súper vale que tu hijo esté entretenido y tú puedas gestionar con las dos manos lo que sea que tengas que gestionar—, pero normalicemos también que estar al pendiente no es lo mismo que estar interactuando.

Sí, tenemos que estar al tanto, sí también tenemos que limitar su tiempo y asegurarnos del contenido apropiado —una lista con una carga mental no menor—, pero creo que aquí la clave está en no llenarnos de más culpas maternales por usarla, ni en hacer votos de pureza anti-pantalla (cualquier extremo). Nuestros hijos van a crecer con pantalla más temprano que tarde y nos toca resolver y acompañar. Hay que aprender a navegar las olas. A veces gana la tablet, a veces nosotras, pero ninguna de las dos versiones nos convierte en mejor o peor madre.

Las pantallas pueden ser grandes aliadas en la crianza.
Las pantallas pueden ser grandes aliadas en la crianza.Vitaly Gariev on Unsplash

Hablémoslo más, pongamos en la mesa estas discusiones sin polarizar su uso y seamos empáticas entre nosotras para hacernos el camino aún más llevadero, sin pretender que no la usamos, ni que tenemos certeza de lo que estamos haciendo.

Lo que necesitamos no son más tips sobre su uso o más datos sobre las complicaciones, necesitamos menos juicios y más momentos de conexión con nuestros bebés (qué tal que yo escribí bebés pensando en mi hija de casi 12 años) y que ambos nos beneficiemos de minutos de juego, de plática, de apapachos, de contarnos cómo nos fue en el día (no, el tiempo de coche de regreso no lo sustituye). Busquemos los espacios para compartirnos algo de nuestros mundos, de contarnos historias que viven en los libros, de buscarnos las manos, de echar a volar la imaginación.

El tema con las pantallas en la crianza también es lo que hacemos cuando no las usamos.
El tema con las pantallas también es lo que hacemos cuando no las usamos.Vitaly Gariev on Unsplash

Porque también creo que el tiempo sin pantalla aplica para nosotras: salimos ganando cuando nos olvidamos por completo de ella. Piénsalo así, si fuimos la generación que podía pasar tardes con amigos sin tecnología, seamos las mamás que podamos recordar cómo lo hacíamos y prediquemos con el ejemplo.

Fuimos y seguimos siendo afortunadas, y nuestros hijos lo serán también, en la medida en que se lo sigamos enseñando.

Consejo no pedido: vayan al cine a ver Toy Story 5 con sus hijos. La película está linda, pero la plática sobre lo que vieron y las implicaciones que la pantalla tiene y cómo lo pueden resolver en familia, se pone mejor. Se los garantizo.

Referencias:

  • Tres de cada cuatro niños menores de dos años no siguen la recomendación de la Academia Americana de Pediatría (AAP) de evitar pantallas digitales antes de esa edad. Fuente: estudio clínico publicado en Revista Española de Salud Pública / sanidad.gob.es (2021), que cita los lineamientos de la AAP.
  • Especialistas de la UNAM (Facultad de Estudios Superiores de Zaragoza e Instituto de Investigaciones Biomédicas) se pronunciaron en enero de 2026 sobre el uso de dispositivos en la primera infancia, subrayando que el uso de tecnología no debe satanizarse y que el impacto depende del acompañamiento y la intencionalidad en su uso. Fuente: Gaceta UNAM / Proceso, enero de 2026.
Mine Echevarrena
Mine EchevarrenaCortesía

Mine Echevarrena es escritora y autora de «Dos». Escribe sobre maternidad, identidad y todo lo que ocurre en el medio en su columna The (Parent) Sis. Síguela en Instagram: @thepartentsis___ 

mgid