Los tipos de lactancia materna reales y el reto de ser mamá en México
¿Exclusiva, combinada o diferida? Te explicamos de forma clara qué dice la OMS sobre los tipos de lactancia y cómo se adaptan a la realidad de las mamás.

Hoy en día, la maternidad en México se vive entre dos realidades que parecen no encontrarse: por un lado, los doctores y las instituciones nos repiten que la lactancia es lo mejor que podemos hacer por nuestros hijos; pero por el otro, las jornadas de trabajo pesadas, la falta de apoyo y los comentarios de la gente hacen que lograrlo sea una verdadera carrera de obstáculos.
De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), la lactancia materna es una de las formas más eficaces de garantizar la salud y la supervivencia de los niños. La leche materna es el alimento ideal porque es segura, limpia y tiene anticuerpos que protegen de muchas enfermedades de la infancia.
Además, reduce el riesgo de padecer sobrepeso, obesidad o diabetes en el futuro, y a las mujeres nos protege de padecer cáncer de mama y de ovario.

En el marco del Día Mundial de la protección de la lactancia, en Imagen Radio hablamos de este tema tan relevante pues a pesar de todos estos beneficios, la realidad nos da un golpe de agua fría: menos de la mitad de los bebés en el mundo reciben lactancia exclusiva. ¿La razón? Muchas veces se debe a la falta de espacios en los trabajos y a la publicidad tan agresiva de las fórmulas de leche, que terminan por desanimar a las mamás.
Para entender la lactancia hoy, hay que dejar de verla como algo perfecto de película y conocer cómo se vive en el día a día a través de sus diferentes tipos.
¿Cuáles son los 4 tipos de lactancia materna que existen?
Alimentar a un bebé no es algo que se mantenga igual siempre; va cambiando según las necesidades de la familia y de cómo combinemos las tomas. De acuerdo con la Liga de la Leche de México, la leche materna es lo único que un bebé necesita durante sus primeros seis meses de vida para protegerlo de infecciones en el oído, problemas respiratorios, diarreas y alergias.

A nivel médico, estas son las formas en las que se divide:
- Lactancia materna exclusiva: es cuando el bebé se alimenta únicamente con leche materna. Aquí no entran jugos, ni fórmulas, ni siquiera agua. La OMS aconseja mantenerla de forma estricta hasta que el bebé cumpla los seis meses de edad porque le da absolutamente todo lo que necesita para crecer fuerte y crea un vínculo especial entre mamá e hijo.
- Lactancia materna predominante: ocurre cuando la base de la comida sigue siendo la leche de mamá, pero también se le da al bebé un poco de agua, jugos o tés. Aunque mantiene los beneficios de la leche, suele ser una etapa de transición.
- Lactancia parcial (o mixta): aquí se combina casi en cantidades iguales la leche materna y la leche de fórmula. Regularmente se usa cuando hay dificultades para producir suficiente leche o cuando el pediatra la recomienda por alguna condición médica del bebé. Es una opción completamente válida y amorosa que ayuda a muchas mamás a no dejar la lactancia por completo.
- Lactancia materna complementaria: esta etapa empieza a los seis meses. Es cuando el bebé sigue tomando leche materna pero empieza a probar sus primeras papillas, frutas, verduras y carnes. Es el momento ideal para que exploren sabores y texturas mientras la leche sigue cubriendo hasta una tercera parte de sus necesidades de nutrición.

Tándem y diferida: las opciones que casi no nos cuentan
Pensar que la única forma de dar pecho es tener al bebé pegado a ti todo el día es ignorar la vida de las mujeres actuales. Hoy, las mamás han tenido que adaptar la lactancia a sus realidades, trabajos y decisiones de crianza.
Lactancia en tándem: amamantar a dos tiempos
La lactancia en tándem pasa cuando una mamá amamanta a dos hijos de distintas edades al mismo tiempo; por ejemplo, cuando se embaraza de nuevo mientras sigue dando pecho al hijo mayor. Lo increíble es que el cuerpo es tan sabio que ajusta la composición de la leche para el recién nacido sin descuidar al hermano mayor.
El verdadero reto aquí no es biológico, sino el desgaste físico de la madre y el juicio de la gente, que suele presionar para que destete al grande bajo el falso mito de que "esa leche ya no nutre".
Lactancia diferida: el puente para volver a trabajar
Consiste en sacarse la leche con un extractor para dársela al bebé en un biberón. No es una "falsa lactancia"; es la respuesta de miles de mujeres ante un sistema laboral en México que da muy pocos días de incapacidad por maternidad.
Ver a mamás cargando sus hieleras y extractores en la oficina nos demuestra que el biberón de leche materna es el único puente para seguir alimentándolos cuando hay que separarse por el trabajo. Además, permite que la pareja o la familia se involucren activamente en el cuidado y no sean solo espectadores.

¿Qué pasa con la lactancia prolongada?
La Academia Estadounidense de Pediatría (AAP) la recomienda más allá del primer año, y la OMS sugiere mantenerla hasta los dos años o más. El término "prolongada" en realidad es una etiqueta de la sociedad, porque para el cuerpo es solo la evolución natural de la crianza.
Lejos de hacer a los niños dependientes, los expertos en salud mental explican que dar pecho en esta etapa aporta un refugio emocional y un apego seguro que los ayuda a ser más independientes en el futuro.
Al final de cuentas, la secuencia que recomiendan los expertos es muy clara: seis meses de lactancia exclusiva, empezar con sólidos al año y continuar hasta que la mamá y el bebé lo decidan.
Ningún tipo de lactancia, sea exclusiva, mixta, con biberón o en tándem, define qué tan buena madre eres ni el amor que le tienes a tu hijo. El verdadero debate no es qué decide hacer una mujer en su casa, sino qué tanto la sociedad y las empresas la apoyan y la respetan para que pueda elegir libremente.