La Fed abre la puerta a nuevas subidas de tasas si la inflación persiste, dice Warsh
Considera que las expectativas de inflación permanecen ancladas

El presidente de la Reserva Federal, Kevin Warsh, afirmó que el banco central estadounidense tendrá "trabajo pendiente" si los responsables de la política monetaria no logran la certeza de que la inflación subyacente convergela con convicción hacia la meta del 2%.
Al mismo tiempo, admitió que el entorno financiero actual no muestra rasgos restrictivos y se aproximó más que nunca a reconocer que podrían requerirse nuevos incrementos en los tipos de interés para contener el ritmo de alza en los precios.
"Mi postura es clara: debemos asegurarnos de que la inflación subyacente avance hacia nuestro objetivo de forma evidente y con suficiente rapidez", sostuvo Warsh en el texto preparado para su intervención en el simposio económico de la Fed en Jackson Hole, Wyoming.
"De lo contrario, nos quedará tarea por realizar. Ese es nuestro mandato, nuestro compromiso (...) y nuestra responsabilidad", añadió.
Aunque una porción sustancial de su intervención de 16 páginas abordó tópicos de alcance estructural —como la impronta de la inteligencia artificial, a la que considera determinante para el largo plazo—, también ofreció precisiones clave, señalando que "las tasas a corto plazo continúan siendo la herramienta central para cumplir el doble mandato".
Conviene resaltar que Warsh aclaró que los informes de los cinco grupos de análisis que ha promovido para examinar dinámicas estructurales "se darán a conocer más adelante y no condicionarán las decisiones inmediatas sobre la postura monetaria".
"No obstante, confío en que esta labor analítica nos ubique en una posición sustancialmente mejor para encarar los desafíos del futuro", puntualizó.
Si bien evitó alusiones directas a las recientes intervenciones de mercado del secretario del Tesoro, Scott Bessent, sí matizó que la Fed "requiere señales de mercado nítidas, lo más libres de distorsión posible", para moldear una estrategia adecuada.
Pese a ello, fueron sus valoraciones sobre los precios las que más avanzaron en despejar las dudas que persistían tras sus dos primeras apariciones públicas ante la prensa.
"Los avances durante los últimos dos años han resultado modestos", matizó Warsh respecto a los registros inflacionarios, que según el índice de gastos de consumo personal (PCE) —el indicador predilecto de la institución— alcanzaron un 3.7% interanual al cierre de julio.
Las lecturas recientes "no reflejan un giro favorable en las tendencias de fondo", subrayó, advirtiendo que cerca del 50% de los componentes de la canasta del PCE registran alzas superiores al 3% anual.
Dicho comportamiento se ubica por debajo de los picos observados tras el impacto del covid, pero se mantiene por encima de las referencias previas a la emergencia sanitaria.
Tras sus palabras, los operadores pasaron a asignar una probabilidad del 50% a un incremento de tipos en la sesión del 15 y 16 de septiembre, frente al 40% previo. En respuesta, el rendimiento del bono del Tesoro a dos años marcó un máximo mensual y los mercados accionarios ampliaron sus ganancias.

"Especial atención"
Warsh no ofreció un cronograma explícito para los ajustes de tasas y remarcó de forma tajante que sus declaraciones no deben tomarse como una "orientación prospectiva", ni como la definición formal de una función de reacción, mecanismos que no juzga oportunos ni viables de precisar con rigor en el contexto actual.
Sin embargo, sus palabras constituyen la exposición más exhaustiva hasta el momento sobre la hoja de ruta de la Fed para restablecer la estabilidad de precios, tras más de cinco años con registros por encima de la meta del 2%.
En otro apartado de su exposición, indicó que considera que las expectativas de inflación permanecen ancladas, aunque deben "someterse a un seguimiento estrecho". En esa línea, remarcó que "constituye una prioridad para la Fed impedir que dichas expectativas se desalineen".
Asimismo, observó que la actividad económica mantiene su solidez y que, considerando que la tasa de referencia a corto plazo no ha sufrido variaciones desde diciembre, "los circuitos de crédito no muestran síntomas claros de restricción derivados de la política monetaria", apreciaciones que podrían fundamentar los argumentos a favor de un endurecimiento si la inflación no cede.
Antes de la conferencia, los analistas estimaban en una de cada tres las opciones de un alza de tipos el mes entrante. De acuerdo con las lecturas de la herramienta FedWatch de CME Group, las probabilidades de ver un ajuste al alza de aquí a la reunión del 8 y 9 de diciembre escalaron hasta el 90%.
Cabe recordar que en la sesión de julio ya se percibieron fisuras en la junta, cuando tres consejeros votaron en contra de mantener el tipo de referencia congelado en el rango de 3.5%-3.75%, nivel donde se ubica desde finales del año pasado.
A comienzos del próximo mes se difundirán indicadores determinantes sobre el mercado laboral de agosto, incluidos los datos de empleo, desempleo y el índice de precios al consumidor.

Con información de Reuters