¿Por qué los nombres de los quesos complican las negociaciones comerciales entre México y EU?
Los nombres de algunos quesos generan diferencias en las negociaciones comerciales entre México y Estados Unidos.

Los nombres de algunos quesos se convirtieron en un tema de conflicto en las negociaciones comerciales entre México y Estados Unidos, según dos fuentes del Gobierno que hablaron con Reuters bajo condiciones de anonimato.
¿Qué tienen que ver los quesos con las negociaciones entre México y EU?
El origen de la disputa está en el nuevo acuerdo comercial entre México y la Unión Europea (UE), firmado en mayo, que contempla protecciones para cientos de productos europeos cuyos nombres están vinculados con regiones específicas. Entre ellos se encuentran el Parmigiano Reggiano, el feta, el manchego y el gruyere.
Estados Unidos sostiene que estas medidas podrían restringir la venta de quesos estadounidenses en México bajo nombres como parmesano y feta. Washington considera que estos términos son genéricos y deben poder utilizarse para productos elaborados fuera de Europa.
La Unión Europea considera que el nombre parmesano debe reservarse para el Parmigiano Reggiano producido en el norte de Italia y que el término feta corresponde a determinadas regiones de Grecia.
¿Cuánto han aumentado las importaciones de queso?
Estados Unidos es el principal proveedor de queso para México y sus exportaciones hacia el país alcanzan aproximadamente mil millones de dólares al año.
Las importaciones de queso han aumentado de manera considerable desde la década de 1980 y actualmente representan cerca de 30% del consumo interno mexicano. Entre los productos que han ganado presencia están el parmesano rallado y diferentes variedades comercializadas bajo marcas de supermercados.

El Consejo de Exportación de Lácteos de Estados Unidos considera que México debe garantizar que los fabricantes estadounidenses y mexicanos puedan continuar utilizando nombres comunes para sus productos.
Jaime Castañeda, vicepresidente ejecutivo de la organización, afirmó que la decisión mexicana de adoptar las protecciones contempladas en el acuerdo con la UE fue equivocada y pidió que se garantice el acceso de los productos estadounidenses al mercado mexicano.
El argumento de Washington coincide con una posición que ha mantenido frente al sistema europeo de Indicaciones Geográficas (IG). Estados Unidos considera que las reglas europeas pueden obligar a productores de otros países a modificar la forma en que identifican sus productos.
En un informe publicado en abril, la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos cuestionó los esfuerzos de la UE para ampliar su sistema de indicaciones geográficas y señaló que exigir expresiones como "feta de imitación" o "estilo asiago" genera costos adicionales para los productores.
Para Estados Unidos, el problema también está relacionado con su déficit comercial de queso frente a la Unión Europea, que asciende a unos mil 200 millones de dólares.
México queda en medio de la disputa
Aunque el acuerdo comercial entre México y la Unión Europea ya fue firmado, todavía no entra en vigor.
La Comisión Europea señaló a Reuters que el proceso correspondiente ya fue completado por la parte europea, mientras que México aún debe concluir los procedimientos internos. La Secretaría de Economía indicó que el acuerdo debe ser ratificado por el Senado.

Esto coloca a México en una posición complicada, debido a que el Gobierno debe avanzar en la relación comercial con Europa mientras negocia con Estados Unidos aspectos relevantes del T-MEC.
La Comisión Europea, además, descartó modificar los términos del acuerdo y señaló que tomó nota de las acciones de Estados Unidos contra las medidas de protección para los quesos europeos.
El conflicto no es nuevo. Las negociaciones para modernizar el acuerdo comercial entre México y la Unión Europea se retrasaron en 2018, entre otras diferencias, por la protección de indicaciones geográficas relacionadas con quesos como manchego, parmesano y gruyere.
El acuerdo alcanzado posteriormente estableció una solución para las empresas mexicanas que ya utilizaban algunos de esos nombres
Dos modelos para entender el nombre de un queso
Detrás de la disputa comercial existe también una diferencia entre dos modelos de producción.
La Unión Europea defiende un sistema en el que determinados nombres están vinculados con el lugar de origen, las características del producto y métodos tradicionales de elaboración. Bajo este esquema, no cualquier productor puede utilizar un nombre protegido.

Estados Unidos tiene una posición diferente y considera que varios de esos términos se han convertido en nombres genéricos que describen tipos de queso y, por lo tanto, pueden utilizarse independientemente del lugar donde sean producidos.
México se encuentra en medio de ambos modelos.
El país tiene una importante producción nacional y cuenta con variedades reconocidas, como el queso Oaxaca y el queso fresco. Al mismo tiempo, el mercado mexicano se ha convertido en un destino relevante para los productores estadounidenses.
Antonio Martínez, presidente de una organización que protege la denominación de origen del queso manchego, consideró que el conflicto refleja una diferencia entre la producción masiva y la protección de las tradiciones regionales.
En México, algunos distribuidores y productores también respaldan una mayor presencia de quesos europeos, especialmente porque el acuerdo comercial contempla una reducción de aranceles para esos productos.
Rodolfo Navarro, quien dirige una distribuidora de queso de propiedad familiar, señaló que los productos europeos se dirigirían principalmente al segmento de quesos de especialidad.
El Instituto de Política Agrícola y Comercial advirtió en 2023 que los productores lácteos mexicanos son vulnerables ante las exportaciones estadounidenses de menor precio.
Para los fabricantes mexicanos de queso, la competencia de Estados Unidos representa una presión sobre sus ventas y producción. Georgina Yescas, cofundadora de la quesería mexicana Lactography, señaló que los productos estadounidenses pueden venderse a precios bajos y presionan al mercado nacional.
Con información de Reuters.