La Fed se encamina a una pausa en las tasas; costo de vida vuelve a acelerarse
Los operadores del mercado anticipan que esta pausa resultará transitoria

La Reserva Federal (Fed) de Estados Unidos, ha dado señales de que se encaminan a una pausa en las tasas de interés para esta semana, señalan expertos. Las presiones inflacionarias se mantienen como el foco de preocupación central.
Los operadores del mercado anticipan que esta pausa resultará transitoria.
Los indicadores macroeconómicos que verán la luz apenas un día después de que se concrete la esperada ratificación de las tasas en el rango de 3.75% a 4.00% justificarán esa lectura.
El costo de la vida volvió a acelerarse el mes anterior abarcando renglones que van más allá del encarecimiento de los combustibles, al tiempo que las proyecciones oficiales apuntan a que la actividad económica de Estados Unidos cobró mayor dinamismo en el trimestre reciente, respaldada por la firmeza del consumo familiar y un fuerte impulso en la inversión corporativa orientada al desarrollo de inteligencia artificial.
El mercado de trabajo muestra signos evidentes de solidez: la tasa de desempleo se ubicó en el 4.2% en septiembre, y las peticiones semanales de subsidios por desempleo tocaron sus niveles más reducidos, desde que Kevin Warsh asumió el liderazgo del banco central.
De hecho, diversos analistas sostienen que, de no haberse producido la brusca escalada en los rendimientos de la deuda soberana estadounidense en las semanas posteriores al ajuste alcista de septiembre, un segundo incremento consecutivo en esta sesión habría sido prácticamente un hecho.
"A mi juicio, los fundamentos macroeconómicos justifican plenamente un aumento de tasas", comentó Kathy Bostjancic, economista jefa de Nationwide, al subrayar que las lecturas conocidas tras la reunión anterior retratan "una economía dinámica, un mercado laboral y de consumo robusto, y una inflación (…) que experimentó un deterioro, moviéndose en una dirección no deseada".
La cúpula de la Fed reaccionó con cautela ante el salto en los rendimientos de los bonos del Tesoro a 10 años, que alcanzaron cotas no vistas en casi dos décadas y media, amenazando con desacelerar la actividad productiva con mayor dureza de la prevista, explicó la especialista.
Dicho repunte llevó a voces de peso dentro del organismo —entre ellos el presidente de la Fed de Nueva York, John Williams, y el vicepresidente Philip Jefferson— a sugerir la conveniencia de esperar la evolución de nuevos reportes antes de definir los próximos pasos.
En los parqués bursátiles, la respuesta fue una reducción sustancial de las apuestas por un encarecimiento inmediato del dinero. Hacia el cierre del viernes, los contratos de futuros asignaban un 90% de probabilidades a que el instituto emisor opte por dejar inalterada la tasa en su encuentro del 27 y 28 de octubre.

La exigencia de justificar la pausa
El contexto se vuelve aún más complejo para Warsh ante las elecciones del 3 de noviembre, donde el Partido Republicano del presidente Donald Trump pondrá en juego el control de ambas cámaras del Congreso.
"El presidente Warsh tendrá la tarea de desarticular cualquier lectura que insinúe motivaciones políticas tras la decisión", advirtió Gregory Daco, economista jefe de EY-Parthenon, al advertir que cualquier determinación adoptada por la entidad podría ser utilizada por alguna de las fuerzas políticas como un guiño a sus intereses.
La pérdida de poder adquisitivo se ha consolidado como una de las principales quejas ciudadanas frente a la conducción económica de Trump, en un marco donde tanto la carestía de la vida como el encarecimiento de los créditos han elevado el costo de subsistencia.
En simultáneo, Warsh se verá obligado a mantener viva la expectativa de futuros ajustes restrictivos, enfatizó Daco.
"Si el presidente Warsh no entrega señales claras o argumenta meramente que la institución aguarda evidencias de una desaceleración inflacionaria, enviaría un mensaje de debilidad en la credibilidad del banco central, detonando potencialmente una nueva subida en los rendimientos de los bonos que terminaría siendo más dañina para la economía que un alza efectiva de tipos", evaluó. "Debe sustentar el motivo de congelar las tasas en octubre sin comprometer el rigor del organismo en su batalla contra la inflación".
No obstante, dada la tradicional cautela de Warsh frente a la entrega de guías prospectivas explícitas, analistas como Daco consideran poco probable que el banquero central profundice demasiado en sus proyecciones futuras.
Frente a ello, los actores del mercado financiero escudriñarán cada matiz del comunicado posterior al cónclave y de la conferencia de prensa de Warsh, prestando especial atención a cómo defina el endurecimiento de las condiciones crediticias y la amenaza de una inflación que acumula ya más de un lustro por encima del objetivo oficial de la institución.

Con información de Reuters