México sigue ubicado en ingreso medio-alto: ranking del Banco Mundial
Economías con un INB per cápita situado entre 4 mil 516 y 14 mil 5 dólares

El Banco Mundial actualizó sus clasificaciones de ingresos de los países miembro, recalculando el Ingreso Nacional Bruto (INB) per cápita para determinar qué economías avanzan, cuáles se estancan y cuáles retroceden.
En este mapa económico global, México aparece estancado en la categoría de los países de ingreso medio-alto, es decir, economías con un INB per cápita situado entre 4 mil 516 y 14 mil 5 dólares, según los umbrales más recientes.
La clasificación de país de ingreso medio-alto de México la tiene desde la década de los 90, lo que se traduce en una prolongada inercia que impide dar el salto definitivo hacia las economías de ingreso alto.
Al comparar a México con sus pares de América Latina, el contraste es revelador, pues países como Chile, Uruguay y Panamá lograron cruzar la frontera y consolidarse en la categoría de ingreso alto, impulsados por políticas públicas de largo plazo, fortalecimiento institucional, alta bancarización y niveles sostenidos de inversión pública y privada.
Cabe resaltar que, a pesar de contar con una posición geográfica privilegiada junto a la mayor economía del mundo, un tratado de libre comercio estratégico (T-MEC) e industrias manufactureras de exportación sumamente competitivas, México no ha logrado traducir estas ventajas en un crecimiento sostenido del ingreso per cápita de sus ciudadanos.
En las últimas tres décadas, el crecimiento promedio del PIB mexicano apenas ha rondado el 2% anual, una cifra claramente insuficiente si se considera el crecimiento demográfico y la brecha de desigualdad que aqueja a la nación.
De acuerdo con el Banco Mundial, México, si bien es una manufacturera, está acotada por la baja productividad y los altos niveles de informalidad.
En tanto, economías latinoamericanas como Panamá y Costa Rica han mostrado un dinamismo acelerado en servicios e innovación que las acerca al umbral superior.

Los ejemplos
En el reporte, el Banco Mundial destacó el caso de Vietnam como un ejemplo de crecimiento.
Impulsado por un modelo orientado a las exportaciones, el país asiático vio aumentar sus exportaciones más del 15% tanto en 2024 como en 2025, mientras que su producto interno bruto (PIB) creció un 7% y un 8%, respectivamente.
Mientras que el INB se expandió a un ritmo promedio anual del 10% entre 2021 y 2025, uno de los aumentos sostenidos más sólidos de la región. Así, Vietnam pasó de estar en el nivel de ingreso medio-bajo al de ingreso medio-alto en un año.
Otro ejemplo es Filipinas, que logró su reclasificación gracias a un crecimiento de base amplia.
El PIB de Filipinas creció a una tasa promedio anual del 5.8% durante cinco años, “lo que refleja avances en los principales sectores, no el auge de uno solo, sino una transformación de toda la economía”.
En tanto, Sri Lanka es un ejemplo de recuperación. Apenas tres años después de que una grave crisis económica llevara al país al borde del colapso en 2022, el PIB real creció un 5% en 2025, impulsado por un repunte en los distintos sectores y el crecimiento de los servicios financieros y turísticos.