No solo rezan: estas monjas compran acciones y presionan a gigantes tecnológicos y bancos
Monjas usan sus inversiones en tecnológicas y bancos para presionar por mejores prácticas ambientales y de derechos humanos.

Las monjas católicas no solo dedican su labor a la vida religiosa y al trabajo comunitario. En Estados Unidos y Reino Unido, algunas congregaciones invierten en empresas tecnológicas y bancos para influir en sus decisiones sobre temas ambientales, derechos humanos y gobernanza.
Las Hermanas de San José de la Paz, una congregación integrada por 88 religiosas en Estados Unidos y Reino Unido, forman parte de un grupo de inversionistas conocidos como accionistas activistas, que presentan propuestas en las asambleas de accionistas para impulsar cambios en las políticas corporativas.
Su caso más reciente involucró a la empresa tecnológica Palantir, especializada en análisis de datos e inteligencia artificial, a la que solicitaron evaluar el impacto de sus tecnologías en los derechos humanos.
La hermana Susan Francois, tesorera de la congregación, explicó que las religiosas utilizaron su calidad de accionistas para presentar una resolución en la reunión anual de Palantir.
La propuesta planteaba que la empresa hiciera una Evaluación de Impacto en Derechos Humanos para revisar el uso de sus herramientas de inteligencia artificial y mitigar posibles riesgos.
Las religiosas afirmaron que el software de Palantir estaría siendo utilizado por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE) y otras agencias gubernamentales para localizar migrantes con fines de detención y deportación, lo que, a su juicio, podría representar riesgos para los derechos humanos.

La resolución obtuvo únicamente el 13% de los votos totales. Sin embargo, la hermana Susan destacó que los fundadores de la empresa concentran cerca del 50% del poder de voto, por lo que aseguró que, entre los accionistas externos, el respaldo fue mayoritario.
Palantir rechazó previamente los señalamientos y afirmó que la propuesta estaba basada en "malentendidos e inexactitudes". La compañía sostuvo que no vende datos personales ni ofrece servicios de minería de datos.
La votación en Palantir coincidió con la publicación de la primera encíclica del papa León XIV, en la que advirtió sobre los riesgos del desarrollo de la inteligencia artificial.
El pontífice señaló que esta tecnología debe utilizarse para promover el bien común y proteger la dignidad humana, además de evitar que llegue a dominar a las personas.
Las monjas inversoras también presionaron a Citi
Palantir no ha sido el único objetivo de las resoluciones impulsadas por las Hermanas de San José de la Paz.

Las religiosas también cuestionaron a Citigroup por el financiamiento de proyectos relacionados con combustibles fósiles en la cuenca amazónica, debido al posible impacto sobre comunidades indígenas.
Como resultado de ese proceso, el banco publicó en abril de 2024 un informe sobre el tema, una decisión que las monjas consideran un ejemplo de cómo el diálogo con las empresas puede generar cambios, incluso cuando las propuestas no obtienen la mayoría de los votos.
La congregación recuerda que su primera resolución como accionista fue presentada en 1976 ante Colgate-Palmolive para pedir una mejor representación de las mujeres y combatir el sexismo en la publicidad.
Aunque aquella iniciativa fue rechazada, la hermana Susan sostiene que el éxito no siempre depende del resultado de la votación, sino de lograr que los consejos de administración discutan temas que antes no estaban en su agenda.
Invierten para influir, no solo para obtener ganancias
La hermana Susan reconoce que existe una aparente contradicción entre invertir en compañías cuyas prácticas cuestionan y beneficiarse financieramente de ellas.
Sin embargo, explicó que las ganancias obtenidas se destinan al cuidado y atención médica de las religiosas de mayor edad y que la congregación mantiene participaciones accionarias pequeñas.

También aclaró que existen sectores en los que la congregación decidió no invertir, como fabricantes de armas y empresas cuya actividad principal depende de la producción de combustibles fósiles.
A su juicio, abandonar por completo las inversiones impediría que las religiosas participen en espacios donde se toman decisiones relevantes para la sociedad.
Si nos ausentamos de los centros de poder, no tendremos voz ni voto en cómo se hacen las cosas", dijo a la BBC.
Fundada en 1884, la congregación considera que su participación en los mercados financieros forma parte de su misión social.
Para la hermana Susan, promover el respeto a los derechos humanos, la protección del medio ambiente y la dignidad de las personas no responde a intereses partidistas, sino a principios que consideran fundamentales y que buscan llevar también al ámbito empresarial.