¿Subirán los precios de los vuelos? Por qué las aerolíneas de bajo costo están en crisis
Las aerolíneas de bajo costo enfrentan una crisis que pone en duda el futuro de los vuelos baratos y su modelo de negocio.

Las aerolíneas de bajo costo atraviesan una crisis que algunos consideran más complicada que la que enfrentaron durante la pandemia. La situación genera dudas sobre el futuro de los vuelos baratos.
El caso más reciente es el de Spirit Airlines, que en mayo se convirtió en la primera gran aerolínea estadounidense en desaparecer en los últimos 25 años. Su salida del mercado encendió las alertas sobre la viabilidad financiera de otras compañías de bajo costo que dependen de tarifas reducidas para atraer pasajeros.
La situación de easyJet también genera incertidumbre ante la posible compra por parte de un fondo de inversión estadounidense. Mientras tanto, otras aerolíneas buscan reducir el impacto del aumento en el precio del petróleo.
¿Cómo afecta el costo del combustible a las aerolíneas?
Las aerolíneas de bajo costo operan con márgenes muy reducidos. Su estrategia consiste en ofrecer tarifas económicas a cambio de eliminar servicios adicionales y mantener una estructura de gastos lo más ajustada posible.
Sin embargo, ese mismo modelo las vuelve especialmente vulnerables cuando aumenta el precio del combustible, uno de los principales costos de operación.
El cierre del estrecho de Ormuz en medio del conflicto en Irán elevó las cotizaciones del petróleo, encareciendo el combustible para aviación y reduciendo aún más la rentabilidad de estas empresas.

Tony Fernandes, fundador de AirAsia, reconoció que la situación actual representa un desafío incluso mayor que el vivido durante la pandemia.
Durante una entrevista con el programa Business Daily de la BBC, explicó que durante la crisis sanitaria los pasajeros dejaron de viajar por las restricciones, mientras que ahora la demanda existe, pero las empresas enfrentan una fuerte presión financiera y deben responder a sus acreedores.
Especialistas coinciden en que muchas aerolíneas ya agotaron prácticamente todas las opciones para reducir gastos, por lo que absorber el incremento del combustible se vuelve cada vez más difícil.
¿Por qué las low cost son más vulnerables?
El modelo de las aerolíneas de bajo costo surgió con la idea de ofrecer vuelos baratos eliminando servicios considerados no esenciales, como alimentos gratuitos, mayor espacio entre asientos o equipaje incluido.
Gracias a ello, empresas como Ryanair, easyJet, Southwest, JetBlue, Spirit, Volaris, JetSMART y Sky Airline ampliaron el acceso al transporte aéreo para millones de personas.
No obstante, esa estructura deja poco margen para enfrentar incrementos inesperados en los costos.
Marina Efthymiou, profesora de Gerencia de Aviación de la Universidad de Dublín, explicó que estas compañías ya operan con gastos mínimos y les resulta complicado trasladar el aumento del combustible al precio de los boletos, ya que sus clientes son especialmente sensibles a cualquier incremento.

Además, muchas aerolíneas pequeñas no cuentan con contratos de cobertura de combustible, una estrategia que permite fijar precios con anticipación para reducir la exposición a la volatilidad del mercado petrolero.
En contraste, compañías de mayor tamaño sí han protegido parte de sus compras. Ryanair, por ejemplo, informó que tiene asegurado alrededor del 80% de su combustible para 2027 a un precio cercano a 67 dólares por barril, por debajo de las cotizaciones actuales.
La competencia también cambió
Otro desafío para las aerolíneas de bajo costo es que las compañías tradicionales comenzaron a ofrecer tarifas básicas para vuelos de corta distancia, reduciendo la diferencia de precios que durante años caracterizó al segmento low cost.
Como resultado, muchos pasajeros encuentran actualmente tarifas similares entre una aerolínea tradicional y una de bajo costo, pero con mayores servicios incluidos en la primera.
Esto ha incrementado la competencia en un momento en que las empresas necesitan mantener ocupados sus aviones para conservar la rentabilidad.
Ante este escenario, algunas aerolíneas analizan nuevas formas de reducir costos.

Michael O'Leary, director ejecutivo de Ryanair, ha planteado en distintas ocasiones propuestas como disminuir el número de baños para instalar más asientos y reducir aún más las tarifas.
Incluso ha mencionado la posibilidad de crear espacios para pasajeros de pie en trayectos cortos, una idea que ha generado controversia y que, hasta ahora, no forma parte de la regulación aeronáutica vigente.
Aunque estas propuestas buscan abaratar los boletos, reflejan la presión que enfrenta el sector para mantener su modelo de negocio.
¿Subirán los precios de los boletos?
Los especialistas anticipan que el mercado podría entrar en una etapa de consolidación, con más fusiones, adquisiciones y posibles quiebras si el conflicto geopolítico y los altos precios del petróleo continúan.
La desaparición de Spirit ofrece un ejemplo del impacto que puede tener una menor competencia. Una investigación de la Universidad de California en Berkeley concluyó que la sola presencia de esa aerolínea contribuía a reducir alrededor de 10% las tarifas aéreas en Estados Unidos.
Si otras compañías de bajo costo abandonan el mercado, la competencia disminuirá y las aerolíneas restantes tendrán mayor margen para incrementar los precios.