¿Qué es la roya y por qué amenaza con desaparecer el café de Coatepec?

La caficultura en Veracruz enfrenta uno de sus peores escenarios debido al regreso agresivo de la roya, una plaga que ya provocó el desplome del 40% de la producción e la región

En Coatepec, de un millón de sacos de café previstos para este ciclo, solo se lograron recolectar 600 mil.
En Coatepec, de un millón de sacos de café previstos para este ciclo, solo se lograron recolectar 600 mil.Especial

Para entender la crisis que hoy mantiene bajo protesta a los productores de Coatepec, Veracruz, es necesario comprender al enemigo invisible del campo: la roya del café.

¿Qué es técnicamente la roya?

La roya es una enfermedad destructiva provocada por el hongo Hemileia vastatrix. De acuerdo con manuales fitosanitarios gubernamentales, este patógeno ataca directamente a las hojas de la planta del café (cafeto).

El hongo se manifiesta como un polvo anaranjado o amarillento en el envés de las hojas. Su efecto es devastador: bloquea la capacidad de la planta para realizar la fotosíntesis, provoca la caída prematura de las hojas y, eventualmente, de los frutos. En casos graves, seca por completo las plantaciones vivas, matando el arbusto.

La catástrofe en Coatepec

La falta de fumigación y contención biológica adecuada provocó que la plaga se saliera de control. El impacto real en los campos veracruzanos se mide en cifras críticas:

  • Cosecha desplomada: De un millón de sacos de café previstos para este ciclo, solo se lograron recolectar 600 mil.
  • Desperdicio en campo: Cerca de 150 mil sacos quedaron tirados y pudriéndose en los terrenos debido al daño irreversible en las plantas.
  • Familias en riesgo: Entre el 30% y el 40% de los 20 mil productores locales perdieron el sustento de esta temporada.
  • Hectáreas devastadas: La región cuenta con 16,500 hectáreas destinadas al aromático; más de 5,000 ya fueron destruidas por el hongo.

¿Por qué no se puede frenar la plaga?

El Consejo Veracruzano del Café —organización civil autónoma nacida en los años 80 para defender el agro local— acusa que las dependencias oficiales (Sader y Sedarpa) carecen de una estrategia real de control.

Para recuperar los terrenos perdidos se requiere una renovación total de cafetales. Sin embargo, cada planta nueva cuesta entre 12 y 15 pesos, y un productor necesita al menos 100 plantas por terreno para iniciar el rescate, una inversión imposible con las condiciones actuales del mercado.

A la plaga biológica se le suma la económica: el kilo de café cereza se paga en apenas 12 pesos, de los cuales solo 4 pesos van al bolsillo del campesino. El resto se diluye entre los costos de cosecha y el desplazamiento por la saturación del mercado nacional con granos importados de Brasil y Colombia, más baratos pero de menor calidad.

Entre el hongo y el control político

"Nos demuestra sencillamente que ahí debe de haber un control para fines políticos (...) Viene el proceso electoral y para eso se están preparando", advirtió Cirilo Elotlán, integrante del consejo cafetalero.

Los campesinos denuncian que las autoridades federales han retenido el incentivo anual para el campo de 7,300 pesos, prometido para el primer trimestre del año.

La respuesta oficial es que el apoyo podría llegar hasta septiembre, mes en que arranca formalmente el proceso para las elecciones federales y locales de 2027.

Además, los activistas señalan opacidad en el padrón nacional cafetalero. Afirman que las ventanillas de inscripción legítima siguen cerradas, mientras que los recursos y fertilizantes se entregan de forma discrecional mediante "escuelitas de campo", lo que califican como una estrategia de amago y control político-electoral que asfixia al campo mientras la roya avanza sin freno.

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