Go! Nails: de emprender con causa a ser el Starbucks de las uñas

Daniela Rocha abrió su primer salón de uñas a unos meses del inicio de la pandemia y ahora con seis años de trayectoria ha aprendido que los nails bar son más que un espacio para lo superficial.

Daniela Rocha abrió su primer salón de uñas a unos meses del inicio de la pandemia.
Daniela Rocha abrió su primer salón de uñas a unos meses del inicio de la pandemia.Cortesía Daniela Rocha

Si hablamos de emprendimiento en México, existen giros de negocio cuya constante demanda parece desafiar a cualquier crisis, el color y diseño en las uñas de manos y pies es uno de ellos. De acuerdo con datos del Directorio Estadístico Nacional de Unidades Económicas (DENUE) del INEGI, en México existen aproximadamente entre 35,000 y 40,000 establecimientos dedicados prioritariamente al cuidado y decoración de uñas, de los cuales entre 3,500 y 4,200 se ubican en la Ciudad de México.

A estos establecimientos especializados en uñas se pueden sumar los que se dedican a proveer también otros servicios de belleza, como estéticas, barberías y clínicas donde también se incluye el servicio de manicura. Así, la cifra supera los 310,000 negocios a nivel nacional y rebasa los 20,000 en la capital mexicana y si a ellos sumamos el comercio informal, de esas miles de mesitas que se colocan en una banqueta o de manicuristas que acuden a domicilio con recomendaciones de boca en boca, la competencia es incuantificable, y lo más sorprendente es que, como dice el dicho popular, el sol sale para todos.

Los salones de uñas son un giro de negocio con alta demanda.
Los salones de uñas son un giro de negocio con alta demanda.Cortesía Daniela Rocha

En este competitivo ecosistema nació Go! Nails, un concepto de salones de uñas en la Ciudad de México fundado por Daniela Rocha, quien tenía años de trayectoria en el mundo corporativo, las relaciones públicas y el entretenimiento para la industria del cine y cuya única experiencia en el mundo de las uñas, era su propia experiencia acudiendo a un nails bar con regularidad y el presupuesto mensual que dedicaba a esta actividad, que siempre fue importante para ella.

Rocha no tenía experiencia previa en el sector de la belleza ni antecedentes familiares en el emprendimiento, así que para ella, emprender fue una carrera que recorrió desde el kilómetro cero. Su motor inicial surgió de una necesidad personal: el deseo de tener flexibilidad de tiempo para una futura maternidad, tras observar el estrés que vivían sus compañeras de oficina al intentar conciliar la vida laboral con el cuidado de sus hijos.

“A ver las uñas son de toda la vida, han cambiado las técnicas pero no desaparecen. Desde que era niñita yo acompañaba a mi mamá y claro crecí yo también haciéndome las uñas, hasta tenía un presupuesto al mes de cuánto gastaba”, cuenta Daniela sobre cómo surgió la idea de Go! Nails.

Tras cuatro años de ideación, en febrero de 2020 rentó un pequeño local de 20 metros cuadrados en Polanco. Solo un mes después, la pandemia de COVID-19 obligó al cierre masivo de comercios. Pese a las adversidades, el proyecto abrió sus puertas en agosto de ese mismo año y, desde entonces, no ha dejado de crecer.

El emprendimiento con causa social

Desde sus cimientos, Go! Nails se concibió como un proyecto por y para mujeres. Con un equipo de trabajo integrado prácticamente en su totalidad por personal femenino, uno de los pilares de este espacio también ha sido la solidaridad, así que dentro de su concepto creó la iniciativa Go! Woman.

A través de este programa, Go! Nails cede espacio en sus sucursales de forma gratuita a mujeres emprendedoras y marcas mexicanas (creadoras de velas artesanales, arreglos florales, chocolates, entre otros) para difundir su trabajo y vender a consigna sus productos.

"Es un espacio bajo el sello de Go! Woman donde apoyamos marcas mexicanas fundadas o creadas por mujeres. Ponemos su información en las pantallas, les damos difusión en redes y les vendemos sus productos en los salones sin cobrarles por el espacio. Para muchas es muy cómodo saber que pueden dejar su producto y recibir su dinero sin tener que pagar un estand o estar paradas ahí todo el día", explica Daniela Rocha.

Los salones de uñas son un giro de negocio con alta demanda.
Los salones de uñas son un giro de negocio con alta demanda.Cortesía Daniela Rocha

Pintarse las uñas: más que estética, una inversión personal

Aunque a simple vista el cuidado o la pintura de las uñas podría parecer un servicio estético superficial, para quienes lo consumen representa un pilar emocional y un espacio de autocuidado en medio del ajetreo de la vida diaria.

Rocha enfatiza que hacerse las uñas funciona como un impulso de autoconfianza y una pausa necesaria en la rutina:

"Para mí es una inversión emocional. Es volver a conectar contigo, cuidar de ti. Te da una autoconfianza muy particular; cuando traes la uña larga o despintada, en una junta hasta escondes la manita, pero traerlas arregladas te hace sentir bien contigo misma. Además, es un momento en el que dejas el celular, te relajas, platicas y te regalas esa hora para ti. Es como ir a terapia: cuando sales, dices 'qué bueno que lo pagué'".

El reto de la alta competencia 

En la Ciudad de México, la oferta de salones de uñas es masiva. En casi cualquier colonia o avenida principal es posible encontrar varios locales, salones de belleza tradicionales y estudios independientes.

A pesar de que cerca del 99% de los negocios de este rubro en México operan como microempresas y enfrentan un alto porcentaje de informalidad, la competencia formal se empieza a intensificar.  Pero lejos de intimidarse por la apertura diaria de nuevos salones de uñas, en Go! Nails ven la competencia como un catalizador para mantener altos estándares de calidad, actualizar sus garantías de servicio y perfeccionar la atención al cliente.

Un diferenciador que Daniela buscó desde el inició fue no caer en el clásico rosa que es la base de la mayoría de los salones de uñas. Inspirándose en cómo grandes cadenas estandarizaron mercados que parecían de nicho, como las cafeterías locales antes de la llegada de Starbucks, o los gimnasios comunitarios antes del auge de los estudios boutique, Rocha buscó construir un concepto visualmente neutro, inclusivo, moderno y altamente estructurado.

"Yo veía que había miles de saloncitos uno tras otro. Mi meta desde el inicio fue crear una cadena con estandarización, hacer algo más allá. Yo le decía a mi diseñador: 'quiero ser el Starbucks de las uñas'. Marcar un concepto claro, con ubicaciones pensadas, procesos sólidos y diseños de tienda atractivos donde todos se sientan bienvenidos", concluye la fundadora quien ahora tiene tres locales en CDMX, pero que no tiene prisa ni olvida su meta final.

Daniela Rocha busca crear una cadena de salones de uñas con estándares definidos.
Daniela Rocha busca crear una cadena de salones de uñas con estándares definidos.Cortesía Daniela Rocha

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