La incertidumbre por el T-MEC mantiene en pausa a la economía mexicana

La economía mexicana entra en pausa por la incertidumbre del T-MEC, mientras empresas esperan claridad sobre el futuro comercial.

La incertidumbre por el T-MEC mantiene en pausa a la economía mexicana-
La incertidumbre por el T-MEC mantiene en pausa a la economía mexicana-Canva

Asimismo, las horas trabajadas cayeron 0.9% anual y la capacidad instalada se deslizó a 80.4% desde el 81.9% de un año atrás. Son cifras modestas, casi anodinas en aislamiento. Pero encajan con precisión en una narrativa más amplia que lleva construyéndose desde 2024: la economía mexicana no está en crisis, está en pausa. Y el mecanismo que activa esa parálisis no es financiero ni externo en sentido clásico. Es la incertidumbre.

Hace más de un siglo, Frank Knight estableció en Risk, Uncertainty and Profit (1921) la distinción que sigue ordenando el debate: el riesgo tiene distribución de probabilidad y, por tanto, precio. La incertidumbre carece de ambos y, por tanto paraliza. Lo que distingue el momento actual es que México vive algo peor: una certeza negativa.

Sabe que las condiciones de acceso a su principal mercado (Estados Unidos, destino de 83% de sus exportaciones) estarán en renegociación anual hasta potencialmente 2036, tras la negativa de Washington el 1 de julio de extender el T-MEC en su forma actual. La duda no es si el tratado sobrevive; es cuándo y bajo qué precio.

El costo ya tiene cifras. Según estimaciones del departamento de Estudios Económicos de Banamex, la incertidumbre restó aproximadamente 0.9 puntos porcentuales (pp) al PIB en 2025, año en que la economía creció apenas 0.5%, en lugar de 1.4% que habría alcanzado en condiciones normales. De esa pérdida, entre 0.3 y 0.6 pp son atribuibles directamente al factor T-MEC.

La incertidumbre por el T-MEC mantiene en pausa a la economía mexicana.

No es una estimación aislada: el índice de incertidumbre en política comercial construido por la Reserva Federal (metodología de Caldara, Iacoviello, Molligo, Prestipino y Raffo, 2019) marcó 1.151 puntos en abril de 2025, casi cinco veces el pico de 266 durante la renegociación del TLCAN en 2018-2019 y el nivel más alto de toda la serie histórica.

El índice de Baker, Bloom y Davis de incertidumbre en política económica interna muestra una correlación de 0.78 con su equivalente externo, y ambos subieron en tándem durante 2025.

 El canal de transmisión es la inversión, y ahí la asimetría sectorial es determinante. El episodio de 2018-2019 ya lo ilustró: aunque el arancel efectivo sobre exportaciones mexicanas se mantuvo entonces en cero, la inversión privada en maquinaria y equipo cayó 12.5% por debajo de su tendencia hacia finales de 2019, una brecha acumulada de 22.6 mil millones de dólares en capital no formado y otros 15.5 mil millones en inversión extranjera directa no llegada, según estimaciones del Banco de México.

La incertidumbre por el T-MEC mantiene en pausa a la economía mexicana.

Esta vez el impacto es más amplio porque la relocalización industrial convirtió también a la construcción de naves en un negocio dependiente del tratado: para inicios de 2026, la inversión privada dependiente del sector externo acumulaba una caída de 14.5% respecto de su máximo del cuarto trimestre de 2023, brecha equivalente a 2.3% del PIB. El mercado inmobiliario industrial descarta la hipótesis de sobreoferta: las rentas subieron cerca de 7% anual y la ocupación permanece firme en los corredores del norte y el Bajío.

Los mercados financieros ofrecen una lectura complementaria. El CDS soberano de México a cinco años cotizaba en 86 puntos base esta semana, o 16.6 puntos menos que hace un año, señal de que el riesgo de ruptura abrupta ha bajado. Pero el spread de los bonos UMS a 10 años frente al Tesoro estadounidense se amplió 20 puntos en el año. Y el peso, pese a apreciarse 7.8% anualmente hasta 17.42 por dólar, refleja en parte carry trade y no necesariamente confianza en el ciclo real. El FMI proyecta para México un crecimiento de apenas 1.1% en 2026, por debajo del promedio de América Latina emergente. La OCDE ha señalado en sucesivos Economic Outlooks que la incertidumbre comercial prolongada reduce la inversión empresarial entre 0.5 y 1.5 puntos porcentuales en economías con alta exposición a un solo socio comercial.

El sector público tiene un margen estrecho para compensar. El déficit ampliado ronda 4.3% del PIB en 2026 y la deuda bruta se aproxima a 60.5% del producto. El balance primario apenas retorna a terreno positivo con 0.3% del PIB. El Banco de México, con su tasa de referencia en 6.50% tras un ciclo de recortes de 350 puntos base desde principios de 2025, observa cómo la política monetaria encuentra su límite natural: una empresa manufacturera no activa una planta de exportación porque el crédito se abarata, sino porque puede razonablemente planear a cinco años.

Sólo 3.7% de los especialistas encuestados por el Banco de México considera que el momento actual es propicio para invertir. Knight distinguió el riesgo de la incertidumbre hace más de 100 años. México confirma hoy, con datos, que la segunda es mucho más cara que el primero.

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