¿Los cohetes pueden dañar los oídos de los niños? Las señales que no debes ignorar
El ruido de los cohetes puede dañar la audición de los niños. Un especialista explica las señales de alerta y cómo proteger sus oídos de la pirotecnia.

En algunas festividades no pueden faltar los cohetes o fuegos artificiales y, aunque pueden llamar mucho la atención de los niños, el ruido que provocan también puede afectar sus oídos. Las consecuencias pueden ir desde algunas molestias hasta una pérdida de audición que no siempre se nota de inmediato.
No se trata de alarmarte ni de dejar de disfrutar las celebraciones, sino de conocer los riesgos y tomar algunas precauciones para proteger los oídos de tu hijo, especialmente si estarán cerca de lugares donde habrá pirotecnia.
El doctor Luis Alberto Maeda Núñez, médico especialista en MED-EL, con enfoque en Otología y Audición, explicó en entrevista con Imagen Radio que uno de los principales problemas de los cohetes es la intensidad que puede alcanzar su sonido.
Y hay algo importante: no se necesita estar expuesto muchas veces para que exista un riesgo.

¿Un solo cohete puede dañar el oído de un niño?
Sí. De acuerdo con Maeda Núñez, la pirotecnia puede generar sonidos que superan los 110 decibeles y una explosión de esta intensidad puede provocar una lesión en el oído.
“En el mismo momento hay esa lesión y el problema es que no le damos la importancia porque a lo mejor en el momento no se siente la sordera como tal”, explicó.
Esto significa que un niño no necesariamente tiene que pasar horas cerca de los cohetes para que sus oídos resulten afectados. Una exposición a un ruido muy intenso puede ser suficiente.
Además, una de las dificultades es que el daño no siempre se nota inmediatamente. El pequeño puede seguir escuchando y parecer estar bien, pero presentar posteriormente una pérdida de audición.
También puede aparecer tinnitus, ese zumbido que una persona escucha aunque no exista un sonido externo que lo esté provocando.

¿Cómo saber si un cohete lastimó los oídos de un niño?
Aquí es importante observarlos y, sobre todo, no pensar automáticamente que están exagerando si el ruido les molesta.
Si tu hijo se sobresalta demasiado ante una explosión, se muestra irritable o intenta alejarse del ruido, puede ser una señal de que el sonido es demasiado intenso para él.
“Si el niño se pone irritable en el momento quiere decir que este sonido es sumamente alto para él. Si el niño se sobresalta con el sonido de la explosión, es demasiado para él”, explicó el especialista.
Después de haber estado cerca de cohetes o fuegos artificiales, también conviene estar atentos si:
- Se queja de dolor o molestias en el oído;
- Se lleva constantemente la mano a la oreja;
- Dice que siente el oído tapado;
- Escucha un zumbido;
- Parece tener dificultades para escuchar.
Incluso si al día siguiente ya no se queja, no necesariamente significa que debamos olvidarnos de lo ocurrido.
“El verdadero problema es que no estamos informados. Si yo veo que mi hijo se queja y al día o dos días ya no se queja, digo: ‘Ah, bueno, todo está bien’, y listo. Entonces ignoramos una lesión”, señaló Maeda Núñez.

¿Qué hacer si a un niño le duele el oído después de escuchar un cohete?
Si después de estar expuesto a una explosión tu hijo presenta dolor, zumbidos, sensación de oído tapado o notas algún cambio en su manera de escuchar, lo mejor es buscar una valoración especializada.
No todos los hospitales o consultorios cuentan con los equipos necesarios para revisar a profundidad la audición, por lo que puede ser necesario acudir con un especialista o a una clínica que realice estudios auditivos. Una de las primeras pruebas que pueden hacerse son las emisiones otoacústicas.
Maeda Núñez explicó que se trata de un estudio sencillo y rápido que ayuda a revisar el funcionamiento del oído interno y puede servir como un primer filtro para saber si hacen falta otras pruebas.
Es decir, no necesitas esperar a que el niño deje de escuchar claramente para buscar ayuda. Si hubo una exposición fuerte y después aparecieron molestias, vale la pena revisarlo.

¿Cómo proteger los oídos de los niños de los cohetes?
Si sabes que llevarás a tus hijos a una celebración en la que habrá pirotecnia, puedes prepararte desde antes.
Para bebés y niños pequeños, Maeda Núñez recomienda utilizar protectores auditivos tipo concha, que cubren completamente las orejas y ayudan a disminuir la intensidad del sonido.
“Definitivamente, si va a haber fuegos artificiales, recomendamos proteger los oídos, no solo de los niños, también de los adultos”, explicó.
En particular, para los menores de seis años considera que los protectores tipo concha son una buena alternativa.
También existen tapones de espuma y protectores moldeables de silicón, aunque en niños pequeños las conchas pueden resultar más adecuadas porque cubren completamente el oído.
Y la protección no debería limitarse a los pequeños. Los adultos también pueden utilizar tapones o protectores si estarán cerca de fuegos artificiales, especialmente si ya presentan alguna pérdida de audición o sensibilidad ante los ruidos fuertes.

¿A qué edad son más sensibles los niños al ruido?
Aunque solemos pensar que los oídos de los bebés o de los niños pequeños son los únicos que debemos cuidar, el especialista explicó que no existe una edad específica en la que el oído deje de ser vulnerable.
“Yo pienso que todas las edades son igual de vulnerables. El oído es muy sensible en cualquier época”, señaló.
Por eso, las medidas de protección frente a ruidos muy intensos no deberían desaparecer conforme los niños crecen. Adolescentes, adultos y adultos mayores también pueden presentar daño auditivo por una exposición excesiva.
¿La pérdida de audición puede afectar el aprendizaje de los niños?
Este es uno de los motivos por los que no conviene minimizar un problema auditivo durante la infancia. Escuchar bien también forma parte de la manera en que un niño aprende a hablar, entiende lo que sucede en el salón de clases y se relaciona con otras personas.

Una pérdida de audición puede comenzar a notarse, por ejemplo, cuando un pequeño tiene dificultades para desarrollar el lenguaje o parece no entender las indicaciones de su maestro.
“En los niños específicamente, lo que sucede es que van a tener un retraso en el desarrollo del lenguaje. Eso es lo primordial, eso es lo que primero captamos y vemos”, explicó Maeda Núñez.
Con el tiempo también pueden presentarse dificultades en el aprendizaje y en la convivencia con otros niños. Incluso pueden comenzar a aislarse si tienen problemas para seguir una conversación o si otros compañeros se burlan de su manera de escuchar o comunicarse.
Por eso, cuidar sus oídos no significa prohibirles disfrutar de las fiestas patrias o de cualquier celebración donde haya fuegos artificiales. La clave está en anticiparse: utilizar protección auditiva, evitar exponerlos innecesariamente a explosiones muy fuertes y prestar atención a cualquier molestia posterior.
Y si después de escuchar un cohete tu hijo dice que le duele el oído, escucha un zumbido o siente que lo tiene tapado, no lo ignores solo porque unas horas después parece estar mejor. Una revisión a tiempo puede ayudar a saber si realmente hubo algún daño.